No eres la historia que te cuentas sobre ti mismo.

Puede que tu vida funcione bien por fuera y, aun así, cargues con un peso que no se va. Probablemente has intentado entenderlo, cambiarlo o pasar página. Mi trabajo es acompañarte a mirar qué hay detrás, por qué terminas volviendo al mismo punto y cómo salir de ahí.

TDC: OTRA FORMA DE COMPRENDER LO QUE TE PASA

Tu Sistema Nervioso sigue respondiendo a experiencias que quedaron sin resolver.

Para sobrevivir y sentirnos protegidos, aprendemos a adaptarnos desde muy temprano: callando, complaciendo, huyendo, controlando o manteniéndonos hipervigilantes. Aquella respuesta fue útil entonces, pero el problema surge cuando se queda fija y termina condicionando tus decisiones actuales.

Por eso hoy, ante cualquier detonante, saltan la ansiedad, los bloqueos, la precipitación o las inercias de siempre. Crees que te falta fuerza de voluntad o que hay algo mal en ti, pero en realidad es solo un sistema de protección antiguo que sigue activado.

Lo que hacemos en la TDC es localizar ese origen y desactivar sus mecanismos en tiempo real (miedos, diálogos internos o impulsos automáticos), ayudando a tu cuerpo a registrar que el peligro terminó y a recuperar la libertad de responder desde el presente.

Una marca antigua en una hoja difuminada reaparece como fractura luminosa en otra hoja

A veces el miedo aparece justo cuando te acercas a lo que quieres.

Unas huellas se detienen ante una nube de miedo poco antes de llegar a una flor

Quieres empezar una relación, lanzar un proyecto o dar un paso que llevas tiempo rondando en la cabeza. Lo deseas de verdad. Pero justo cuando llega la hora de la verdad, surgen las dudas, intentas tenerlo todo bajo control, lo pospones o sientes ganas de salir corriendo.

Ahí es tu sistema nervioso el que reacciona a huellas no resueltas. Algunas vienen de lo que has vivido tú directamente; otras se han ido transmitiendo en tu familia y en el entorno donde te criaste. En la TDC nos centramos en cómo se muestran hoy esas respuestas y trabajamos directamente con lo que te ocurre ahora.

Lo ves venir y, aun así, vuelve a ocurrir.

Una hoja es arrastrada por una ráfaga de viento que vuelve sobre sí misma

Sabes exactamente qué va a pasar y, aun así, vuelve a ocurrir.

Intuyes que estás a punto de ceder, de aplazar lo que quieres o de decidir desde el miedo. Puedes hasta explicarte por qué te pasa. Pero cuando llega la hora de la verdad, una parte de ti vuelve a tomar el control.

En la TDC vamos a la causa que sostiene esa inercia para desactivar sus mecanismos justo cuando se activan: los pensamientos circulares, los miedos y los impulsos que llevan años condicionando tus pasos.

De eso se trata la desidentificación consciente: de poder sostener la presencia en ese instante y dejar de vivir como si esa reacción automática fuera todo lo que eres.

Retrato de Daniel Murcia
HOLA, SOY DANIEL

Sé lo que es sentirse perdido y dar vueltas sin dar con la salida.

Durante años yo también repetí dinámicas que me hacían daño, sin entender por qué acababa siempre en el mismo sitio. Hace dieciséis años inicié un proceso de transformación que me permitió comprender qué sostenía esas repeticiones y cambiar mi forma de vivir y hoy forma parte de la experiencia desde la que te acompaño.

Durante este recorrido, las vivencias en estados ampliados de conciencia con plantas maestras me mostraron con mucha claridad cómo se construyen las inercias y los automatismos que nos dejan atrapados en la repetición. Uniendo lo aprendido en mi propia experiencia y mi formación en psicoterapia integradora, desarrollé un enfoque de acompañamiento que integra conciencia, cuerpo y mente.

Hoy acompaño procesos de Desidentificación Consciente. Te ayudo a ver cómo tu sistema aprendió a funcionar para protegerte y a desmontar los automatismos que siguen controlando tu día a día, para que recuperes tu soberania interior y puedas elegir quién quieres ser.

Daniel M.

¿Qué hacemos en la TDC?

01

Observación

Darse cuenta en el momento preciso.

Observamos los pensamientos, las emociones y los impulsos justo cuando emergen. Al captarlos en tiempo real, consigues tomar distancia de ese modo automático de funcionar: entiendes que «esto pasa en mí, pero yo no soy solo esto». A partir de ahí trabajamos con los patrones que siguen actuando aunque ya sepas racionalmente que están ahí.

02

Cuerpo

Regular el sistema nervioso.

Con el cuerpo agotado no se puede sostener un proceso profundo. Por eso atendemos la alimentación, la hidratación, el descanso, el movimiento, la danza y la respiración. Cuidar la base corporal da el sostén necesario para sostener lo que vaya saliendo en el camino.

03

Conciencia

Abrir la percepción en estados ampliados de conciencia.

Las sesiones con enteógenos permiten pausar la forma habitual en que te percibes y vives lo que te pasa. Las historias que te cuentas pierden rigidez y aparece espacio para observar partes de tu experiencia que antes quedaban fuera de vista.

04

Integración

Aterrizar la experiencia en tu día a día.

Tras cada sesión nos tomamos el tiempo necesario para poner en orden lo que ha aparecido, sentido o descubierto. Vamos encajando esas piezas con tus decisiones reales, tus relaciones y tus hábitos. La integración sigue cuando regresas a tu rutina y trabajamos con lo que allí vuelve a ponerse a prueba.

¿Te identificas con esto?

Esto es para ti si…

  • Has dedicado tiempo, dinero y energía a entenderte. Hay cosas que te han servido, pero sigues sin dar con el núcleo que mantiene tu malestar.
  • Tu vida se ve bien desde fuera, pero por dentro sientes un vacío o la sensación de ir por un camino que no has elegido tú.
  • Te sale natural cuidar a los demás, cumplir y estar disponible. En cambio, cuando intentas hacer algo para ti, te asaltan la culpa, el miedo o la necesidad de justificarte.
  • Tienes claro qué quieres hacer e incluso sabes explicarte qué te frena, pero sigues enredado en prepararte más, buscar más respuestas o postergar el momento.
  • Necesitas desconectar para darte un respiro del ruido mental y de la presión, aunque al poco tiempo todo vuelva a estar en el mismo punto.
  • Te pesa pensar que pasen los años sin haber vivido de verdad desde quien eres o sin haber sacado adelante lo que llevas dentro.

Esto no es para ti en este momento si…

  • Estás pasando por una crisis aguda que requiere atención inmediata o tu salud necesita estabilizarse antes de abordar un trabajo de esta intensidad.
  • Tienes pérdidas de contacto con la realidad, antecedentes psicóticos, episodios de manía o un trastorno bipolar no estabilizado.
  • Tienes epilepsia, estás en embarazo o lactancia, presentas una fragilidad física relevante o padeces una enfermedad médica sin estabilizar.
  • Buscas solo una experiencia con enteógenos y no tienes intención de hacer el trabajo previo de preparación ni el posterior de integración.
  • Ahora mismo no dispones del tiempo y la dedicación necesaria para comprometerte con un proceso de cuatro meses.

Podemos empezar con una primera charla.

Si sientes que esto le pone nombre a lo que te pasa, escríbeme por WhatsApp. Cuéntame brevemente tu situación y qué te gustaría cambiar.

Tendremos una conversación para conocernos, aclarar tus dudas y revisar tu estado de salud y tu momento actual. Así valoraremos juntos si la TDC es el camino adecuado para ti.

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